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Índice general
Sesión del miércoles, 23 de marzo de 1994
Sesión del jueves, 24 de marzo de 1994
NOTA PARA EL LECTOR
Se publican al mismo tiempo que la edición en lengua espanñola las ediciones en las otras ocho lenguas oficiales de las Comunidades: alemán, danés, francés, griego, inglés, italiano, neerlandés y portugués. La edición en lengua espanñola contiene los textos originales de las intervenciones en lengua espanñola y la traducción al espanñol de las realizadas en otro idioma. El idioma en el que el orador se ha expresado va indicado mediante las letras que figuran inmediatamente después del nombre: (DA) corresponde al danés, (DE) al alemán, (EN) al inglés, (FR) al francés, (GR) al griego, (IT) al italiano, (NL) al neerlandés, (PT) al portugués.
Los textos originales de estas intervenciones figuran en la edición publicada en el idioma de cada intervención.
Abreviaturas de los grupos políticos, tal como aparecen a continuación del nombre de cada orador.
(PSE)
Grupo del Partido de los Socialistas Europeos
(PPE)
Grupo del Partido Popular Europeo (Grupo Demócrata Cristiano)
(LDR)
Grupo Liberal, Democrático y Reformista
(V)
Grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo
(RDE)
Grupo de Alianza Democrática Europea
(ARC)
Grupo Arco Iris del Parlamento Europeo
(CG)
Coalición de Izquierda
(DR)
Grupo Técnico de Derechas Europeas
(NI)
No inscritos
Las resoluciones adoptadas en las sesiones del 23 al 24 de marzo de 1994 figuran en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas C 114 de 25.4.1994.
Los "Debates del Parlamento Europeo", publicados en forma de anexo en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas, contienen:
las actas literales de las sesiones
los índices anuales
Venta La suscripción anual comienza en el mes de marzo, inicio del anño parlamentario, y finaliza a finales de febrero del anño siguiente.
Los pedidos se pueden dirigir a la Oficina de Publicaciones de las Comunidades Europeas o a través de los agentes de cada país (lista de agentes en la contraportada).
Los pagos se efectuarán en la misma oficina en la que se realice el pedido.
Precio en Luxemburgo, IVA excluido. Suscripción anual 1994/95: Ecus 207.
La unidad: precio fijado para cada número e impreso en el fascículo.
* En estos precios no se incluyen los gastos de envío.
Ecus 12
OFICINA DE PUBLICACIONES OFICIALES DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS
L-2985 Luxemburgo
Debates del Parlamento Europeo No 3-446 Marzo 1994
1. Reanudación del período de sesiones
Wijsenbeek, Andrews, Napoletano, Díez de
Rivera Icaza, Fitzgerald
2. Asuntos políticos de urgencia y especial importancia
Titley, Van den Broek (Comisión), Green, Langes,
Galland, Boissière, de la Malène, Bjørnvig,
Blot, Van der Waal, Woltjer, Bourlanges,
Ewing, Puerta, Dury, Bonde, Titley, Barón
Crespo, McMillan-Scott, Robles Piquer, Pangalos
(Consejo), Bourlanges, Van den Broek,
Barón Crespo, Van den Broek
3. Política económica
Christophersen (Comisión), Metten, von Wogau,
Ernst de la Graete, Lataillade, Ib Christensen,
Blot, Ribeiro, Papayannakis
4. Bienvenida
5. Política económica (continuación)
Donnelly, Pierros, Bofill Abeilhe, Patterson,
Chr. Jackson, Christophersen (Comisión),
Dessylas
6. GATT
Sir Leon Brittan (Comisión), Stavrou, Spencer,
Pimenta, Görlach, Van Putten, Randzio-Plath,
Peijs, De Clercq, Guermeur, Gollnisch,
Piquet, Hindley, Böge, Porto, Lane, Chanterie,
Maher, Sir Leon Brittan
7. Orientaciones para el presupuesto 1995
Wynn, Napoletano, Colom i Naval, Cornelissen,
Marques Mendes, Samland, De Clercq,
Duarte Cendán, Wynn, Schmidhuber (Comisión),
Cornelissen
8. Contratación pública en Valonia
Vanni d'Archirafi (Comisión), Happart,
Thyssen, Vandemeulebroucke, Vanni d'Archirafi,
Vandemeulebroucke, Vanni d'Archirafi
PRESIDENCIA DE LA SRA. FONTAINE
Vicepresidenta
(Se abre la sesión a las 16.00 h.)
1
&parsep;
Senñora Presidenta, protesto enérgicamente contra este proceder. Esta no es forma de hacer las cosas. No nos toman en serio. Un total de 30 minutos de uso de la palabra para un Parlamento de 518 diputados con una serie de puntos en el orden del día, 1, 2, 3, 4, más todas las votaciones, no es serio, y quiero que lo revisen.
Sobre el fondo, voy a responderle. Sabe usted que tenemos que votar a las 11.00 horas, porque en el último período de sesiones no se pudieron votar algunos informes, que van a sumarse, por tanto, a los que hemos de votar durante este miniperiodo de sesiones.
&parsep;
Se nos ha negado una consulta pública sobre Thorp. Quisiera, a través de la Presidencia, hacer un llamamiento a la Comisión para que salga de detrás de las puertas cerradas, sea más transparente y nos haga saber qué está haciendo en el caso de Thorp. La población de Dublín y de Irlanda en general contempla con creciente alarma las condiciones de funcionamiento de Thorp, especialmente en vista del pasmoso historial de Sellafield. La noticia del reciente temblor de tierra en Gales, por pequenño e insignificante que haya podido parecer a ciertas personas, inquieta y perturba a la población de mi circunscripción.
Es hora de decir la verdad sobre Thorp. Es hora de que haya transparencia. Es hora de que se respeten los deseos de la población. Si queremos tener una Europa transparente, si queremos tener una Europa de diversidad cultural, si queremos tener una Europa ecológica, si queremos tener una Europa decente que respeta los deseos de la población, no se puede permitir que Thorp siga en funcionamiento, y la Comisión debe decir qué se propone hacer exactamente sobre este asunto.
(Aplausos)
&parsep;
Ahora bien, espero que ello deba atribuirse únicamente a cierta orientación de las fuerzas de seguridad, desconocida tal vez por el propio Gobierno isrealí. No obstante, considero mi deber senñalar lo sucedido y pedirle, senñora Presidenta, que transmita esta propuesta nuestra a los órganos parlamentarios de la Kneset.
&parsep;
1
y especial importancia
A continución figura en el orden del día la comunicación de la Comisión sobre asuntos políticos urgentes y de especial importancia.
Estas negociaciones no han sido fáciles. De hecho eran más complicadas de lo que fue el caso con anteriores ampliaciones de la Unión, pero ciertamente han transcurrido con mayor rapidez. El contenido de estos acuerdos es considerable y creemos que todas las partes involucradas están satisfechas. O sea, aunque por un lado estoy muy satisfecho con lo que hemos logrado, comprenderán que por el otro estamos también preocupados.
Debido al retraso que llevamos en llegar a un acuerdo sobre ese único capítulo pendiente, es decir, el de las instituciones, peligra el futuro de los acuerdos provisionales. En opinión de la Comisión esta situación no puede prolongarse. Cada día es mayor el riesgo de que estos acuerdos cuidadosamente equilibrados y extensamente negociados se vean desgarrados o socavados. Ahora el momento todavía es favorable para llevar a buen término el proceso de negociación. Pero esa posibilidad va menguando día tras día y si perdemos esa posibilidad, las consecuencias se notarán tanto en los países candidatos como en la Unión.
A pesar de todos los esfuerzos realizados ayer en el Consejo, éstos todavía no han conducido a resolver el problema institucional de la mayoría cualificada o, como quieran, la minoría de bloqueo. Este retraso implica que el Parlamento corre el peligro de no disponer de suficiente tiempo para celebrar debidamente un debate sobre el proyecto del Acta de Adhesión. El acuerdo sobre el capítulo institucional evidentemente, y el Sr. Titley lo ha senñalado con razón, es responsabilidad del Consejo. Pero esto no quiere decir que la Comisión esté menos interesada o participe menos estrechamente en el tema. Porque la Comisión tampoco quisiera ver que su derecho de iniciativa quedara desvirtuado en una Unión ampliada por la adopción de procedimientos de decisión paralizadores.
La Comisión ha hecho todo lo que podía esperarse de ella para ayudar a romper el actual estancamiento. Tras las tres resoluciones del Parlamento sobre la ampliación de julio y noviembre del anño pasado y de febrero de este anño, sabíamos que la cuestión institucional es de la mayor importancia para el Parlamento. Ha pedido soluciones que no obstaculicen una eficaz toma de decisiones en la Unión. Ayer la Comisión, conjuntamente con la troika, participó activamente en la creación de soluciones comunes que suponíamos podían ser aceptables. Pero resultó que todavía no pudo ser. En estos momentos el Presidente del Consejo tiene el propósito de proseguir las deliberaciones en la llamada "consulta Gymnich" de los Ministros de Asuntos Exteriores que se celebrará el próximo fin de semana en Grecia con la presencia de la Comisión.
La Comisión espera que esta engorrosa cuestión institucional no impedirá a las distintas comisiones del Parlamento a iniciar de todos modos su labor en base a los resultados de las negociaciones que el Consejo y la Comisión le han presentado. Sabemos que con ello le pedimos algo difícil y delicado, pero lo consideramos importantísimo.
La Comisión continúa estando convencida de que desde el punto de vista político es muy importante que se respete el plazo para la ampliación, lo cual significa que los candidatos deberían adherirse el 1 de enero del próximo anño. No sabemos, y es difícil calcularlo, qué danño está causando el actual estancamiento a la opinión pública de los países candidatos, que por primera vez parece reaccionar favorablemente ante los resultados positivos de los acuerdos que, no obstante, ahora amenazan con perder este momento favorable si no se resuelven pronto los actuales problemas en torno a la cuestión institucional. Es también muy difícil explicar claramente a la opinión pública de los países candidatos lo que exactamente está en juego. Es muy decepcionante, en particular también para los gobiernos de los países candidatos, que se haya producido este estancamiento.
Pensábamos que el éxito de las negociaciones, su conclusión, había dado una nueva brillantez a la Unión. Pero me temo que esta nueva brillantez se pierda si no se puede cumplir el calendario para la ampliación, y entonces podríamos perder una oportunidad histórica. Esto es lo que en primera instancia quería comunicarles.
En Gran Bretanña, por increíble que parezca, el Gobierno británico está afirmando que desea mantener el statu quo y que los demás Estados miembros están luchando para cambiar las cosas. Puede alguien culpar realmente a la población británica por no comprender qué está sucediendo, cuando su propio gobierno le está diciendo semejantes mentiras. Los diputados Laboristas, junto con nuestros colegas del Grupo Socialista, apoyamos la necesidad de un cambio de la minoría de bloqueo a 27 como mínimo para poder mantener de verdad el statu quo y para garantizar al menos que no se produce ningún deterioro institucional en el proceso de toma de decisiones en el seno de la Unión Europea.
Sé que el Comisario comprende que mediante la obstrucción flagrante y carente de principios de este asunto por parte de su partido político, el Gobierno británico está poniendo en peligro todo el proceso de ampliación. Sabemos que los acuerdos de ampliación constituyen un paquete delicado que ha sido elaborado con la máxima atención. Al plantear toda esta cuestión al cabo de diciocho meses de meticulosas negociaciones, una cuestión a la que ya habían dado su apoyo en la Cumbre de Lisboa en junio de 1992, no coincide el Comisario en reconer que el Gobierno británico está haciendo sumamente difícil, si no prácticamente imposible, que el Parlamento pueda dar su dictamen conforme al paquete de ampliación antes de que expire nuestro mandato parlamentario. Al hacer esto, también está poniendo en peligro el paquete en su totalidad, que espera ser desenmaranñado, debido únicamente al vergonzoso comportamiento del Gobierno británico y su deseo de influir sobre su partido y mantenerlo unido en vísperas de las elecciones europeas?
(Aplausos)
Mi grupo político defiende con gran mayoría el punto de vista -y mis colegas británicos se adhieren también al mismo- de que estos 27 votos son de importancia esencial para el Parlamento.
(Aplausos)
Rogamos al representante de la Comisión que lo explique de nuevo claramente cuando vaya a Grecia. El Parlamento ha planteado aún más cuestiones. Esperamos que el Consejo diga algo al respecto, en especial en lo tocante a los Tratados de Maastricht. Creo que no se deberían modificar de ninguna forma. Quien así lo quiera, es que no desea el ingreso de estos cuatro Estados, ¡seamos sinceros!
Por ello, debemos subrayar conjuntamente la exigencia de los 27 votos y repito que mis colegas británicos están de acuerdo. En nuestro Parlamento existe una gran unanimidad sobre esta cuestión, exceptuando algunos pocos colegas que opinan que se podría encontrar aún alguna solución intermedia.
Senñora Presidenta, hablo de la gran mayoría de nuestro grupo político. Todo el mundo sabe que existe una minoría que es de otra opinión y lo mismo ocurrirá en su grupo político. Cuando debatamos ahora, veremos a qué resultado llegamos. En cualquier caso, debe estar claro lo siguiente: tenemos quizá una oportunidad histórica que podemos malograr si no damos nuestra aprobación.
(Aplausos)
Senñor Comisario, ha hablado usted de trece meses para llegar a un acuerdo. Y, aun así, hay que colocar esa palabra -acuerdo- entre comillas. ¿Es un acuerdo? Parece que le falta un elemento esencial, a saber, el institucional. Hemos de manifestar nuestra sorpresa al respecto. Ha citado usted las tres resoluciones del Parlamento Europeo. Todas ellas subrayaban el problema institucional. ¿Cómo ha podido hacerse avanzar ese proceso de ampliación y esas negociaciones, durante trece meses, sin haber solucionado al mismo tiempo ese problema institucional? Y, mira por dónde, sobreviene de repente en la línea de llegada y crea una crisis grave dentro de la Unión.
Senñor Comisario, el problema planteado ahora es el de si es posible lograr una avenencia en Ioannina, en Grecia. Quisiéramos decirle una cosa. No es posible avenencia alguna que entranñe un retroceso institucional.
(Aplausos)
Ha dicho usted que ese problema era competencia del Consejo. También es competencia de usted. La Comisión es la custodia de los Tratados, no lo olvidemos.
(Aplausos)
Y a la Comisión, custodia de los Tratados, nos dirigimos.
Senñor Comisario, haga saber -la prensa lo ha dicho, el Consejo lo sabe, usted lo sabe, nuestros colegas del Partido de los Socialistas Europeos y del Grupo del Partido Popular Europeo acaban de decirlo hace un instante- que respecto de un retroceso institucional y de 27 votos o 23 votos con condiciones no podrán ustedes obtener un dictamen conforme de esta Asamblea, pues la inmensa mayoría de sus diputados están en contra. No vale la pena siquiera proponernos una votación sobre semejante base.
(Aplausos)
Tenga la amabilidad, senñor Comisario, de decir en Ioannina y de transmitir al Presidente Delors que no queremos hipocresía, sino claridad. Decimos sí a la ampliación y deseamos, por lo demás, saber -se lo pregunto a usted- si están en condiciones de decirnos cuándo dispondrá el Parlamento de los tratados de adhesión y en todas las lenguas para que sepamos -ya ven que estamos dando muestras de flexibilidad- si tendremos o no la posibilidad de examinarlos.
Sí a la ampliación, por consiguiente, pero, desde luego, no a la reducción de las capacidades de decisión de la Unión. La responsabilidad es de ustedes. Esperamos que logren la ampliación, pero habrán de hablar claro en Ioannina y no dejar que se instale un difuminado artístico para hacer recaer sobre el Parlamento cometidos que no sean los suyos, sino los de otras instituciones.
(Aplausos)
Segunda pregunta, senñor Comisario: ¿está usted dispuesto a apoyarnos para que no recurramos al procedimiento del comité de expertos, que, para nosotros, seguirá siendo intergubernamental? ¿Y no deberíamos preferir, por tanto, otra fórmula, la de una conferencia interinstitucional con la Comisión, el Consejo y, naturalmente, nuestra institución? En efecto, la Conferencia Intergubernamental no permitirá garantizar una participación correcta y evitar los escollos del Tratado de Maastricht. Esa solución representa, naturalmente, un mal menor respecto de una verdadera codecisión en materia institucional.
Pero no tengo yo noticia, senñor Comisario, de que el Consejo haya pedido a nuestro Parlamento que se pronuncie mediante un dictamen conforme sobre la solicitud de adhesión de los cuatro países candidatos. No lo recuerdo y me gustaría saber en qué fase del procedimiento de adhesión estamos. A usted incumbe, como custodio de los Tratados que es, senñor Comisario. Conque, como estamos en plena negociación, como aún no hemos votado, cosa que exige el Tratado de Maastricht, en el apartado 1 de su artículo 1, me gustaría que me aclarara esa cuestión, senñor Comisario, como custodio de los Tratados que es.
¿Es que no hay, entonces, ninguna estabilidad del Derecho en materia comunitaria? ¿Depende, pues, el derecho institucional de la mayoría política del momento, independientemente de toda jerarquía normativa? Eso es barbarie jurídica. ¿No habría que disociar definitivamente el debate sobre la ampliación y el debate institucional, para disipar esa detestable impresión?
En 1996 la organización institucional se ha de revisar de todos modos. ¿Por qué, entonces, no esperar con esta cuestión institucional para que los nuevos Estados miembros también puedan participar en el tema? La futura estructura de Europa bien vale un debate separado y profundo.
Opino que no podemos permitirnos poner en juego la ampliación por esta cuestión. La ampliación se merece una alta prioridad, y no en último lugar como senñal hacia los países de Europa central y oriental. En el interés de su propio desarrollo, pero también en el de la estabilidad de Europa, estos países deben saber que son los próximos candidatos a la adhesión.
Primero, ¿el Comisario no coincide conmigo en que el entusiasmo del Reino Unido por la adhesión de los países AELC inmediatamente después de adoptarse el Tratado de Maastricht fue inspirado exclusivamente, y repito, exclusivamente por su intención de volver a socavar lo antes posible la toma de decisiones dentro de la Unión y las adquisiciones del Tratado de Maastricht, y no, como ha sugerido, por su amistad de muchos anños con estos países?
Segundo, el Comisario ya ha senñalado las posibles consecuencias negativas de los problemas actuales para la opinión pública y los países candidatos. Quisiera pedir al Comisario que sea algo más explícito y admita que tal desvergonzada postura no sólo influye negativamente en la opinión pública de los países candidatos a adherirse a la Unión Europea sino también en nuestros propios Estados miembros, y que esto puede tener un efecto bumerang y originar una profunda crisis en la Unión. Que incluso, aunque el próximo fin de semana se encuentre una solución, existe el gran peligro de que los ciudadanos den asqueados la espalda a este regateo.
¡Tenga por seguro que el Parlamento no participará en este regateo!
Segundo problema: la Comisión propone infinitas veces y con mucha abnegación avenencias sobre la aplicación de la minoría de bloqueo y establece, en particular, en ellas, plazos suplementarios. ¿Cuándo dejarán de hacer chapuzas la Comisión y el Consejo? Sabemos que las avenencias presentadas son incompatibles con la letra del Tratado y, en particular, con el procedimiento de codecisión, párrafos 5 y 6 del artículo 189b), que imponen para los procedimienos de decisión del Consejo plazos estrictos e incompatibles con las propuestas que hacen ustedes. Agradecemos la muestra de valor que dio ayer el Sr. Delors, pero, se lo ruego, sean fieles al respecto. Dejen de hacer chapuzas, dejen de proponer avenencias que no tienen ni pies ni cabeza, que no sirven para nada y que, de hecho... parece asombrarse usted, senñor Comisario... Según nos ha dicho esta manñana, el Presidente del Consejo había elaborado con usted anoche una avenencia que nos parece, en efecto, totalmente insatisfactoria. Tal vez el Presidente del Consejo se haya equivocado. Díganoslo, nos alegraremos. En todo caso, le pedimos que manñana y pasado manñana dé muestras del mismo rigor que ayer.
Por último, después de lo que ha hecho, o no ha hecho, el Consejo, ¿hay un solo colega, un solo diputado, que piense que este Consejo, que no es capaz de desplazar una silla en una habitación, que no es capaz de entenderse sobre una minoría de bloqueo, vaya a poder asumir dentro de menos de dos anños los abrumadores cometidos de la revisión de los Tratados en el marco de la Conferencia Intergubernamental? Lo que sucede actualmente demuestra por reducción al absurdo que este Parlamento tiene razón cuando dice que no se podía aprobar la ampliación sin emprender la profundización. Lo que se está haciendo en este momento demuestra que, si no reaccionamos todos y, en particular, si la Comisión no plantea todos los problemas institucionales, y no sólo el de la minoría de bloqueo, la Conferencia Intergubernamental de manñana está condenada al atolladero, a la parálisis, y Europa al fracaso.
(Aplausos)
No está enterado el Comisario de la hipocresía del Reino Unido, que busca una votación más estricta sobre la ampliación y sin embargo acepta una votación más fácil sobre unos cambios fundamentales de la Política Común de Pesca y sobre cuestiones relativas al acceso de Noruega a bancos de pesca en los que, por ley, Gran Bretanña podría haber insistido en la unanimidad; sin embargo, en este caso, solicita una votación más difícil. ¿No es notable que Alemania, Francia e Italia confíen en la equidad de la UE ampliada? ¿Por qué no puede hacerlo el Reino Unido?
El Consejo ha hecho oídos sordos a las peticiones del Parlamento y, especialmente, a su Resolución de noviembre del anño pasado, donde exigíamos un diálogo interinstitucional. No se puede hacer una ampliación en estas condiciones. Además, debemos tomar en consideración el problema de las opiniones públicas de los países que se quieren adherir, -que tampoco estamos teniendo muy en cuenta-, especialmente en el caso de Noruega.
Yo quiero manifestar un apoyo total a la posición del Parlamento y, con la autoridad que me puede dar el ser de un partido político que no apoya al Gobierno espanñol en política interior y que no está concertado con el principal partido político de la oposición, tengo que distinguir aquí claramente la posición británica de la espanñola. No se pueden considerar similares. Tiene que quedar bien claro que la posición espanñola aboga por una doble minoría de bloqueo, que probablemente no va a exigir la reforma del Tratado ni suprimir el acervo institucional. Pero exige que se tengan en cuenta las repercusiones de la ampliación en las relaciones Norte-Sur dentro de nuestra propia Comunidad. Y yo tengo que apoyar con toda contundencia que, en los próximos dos anños, antes de que se reforme el Tratado en 1996, debe haber flexibilidad y diálogo.
Finalmente, pido al Presidente en ejercicio del Consejo que utilice la serenidad más que el dramatismo. Tiene que ayudar a que termine esta negociación y tiene que comprender las razones legítimas de los diferentes componentes de la Comunidad.
Otros colegas han recordado nuestra posición del mes de noviembre. Se la leo: "El Parlamento Europeo considera que la ampliación no puede en ningún caso afectar a la cohesión de la Unión ni a su capacidad para actuar en las esferas en las que sus competencias han resultado confirmadas o establecidas por el Tratado de la Unión Europea." En varias ocasiones hemos avisado al Consejo y a la Comisión de nuestras posiciones. Hemos mostrado una claridad absoluta. Queríamos un diálogo interinstitucional y queríamos contar con el asesoramiento de un comité de expertos que pudiera brindarnos ideas para lograr un funcionamiento mejor y más democrático. Como el Consejo no está representado aquí, encargamos a la Comisión que le transmita el mensaje y diga también a Gran Bretanña que sabíamos que, al principio, deseaba la ampliación para diluir mejor la Unión. Pero ahora sabemos que ya no quiere la ampliación para bloquearla mejor. Debe transmitirse también el mensaje a Espanña. Sabemos que sus motivaciones son diferentes, pero no jueguen con fuego.
Son ustedes europeos, conque sean nuestros aliados para realizar cambios institucionales más profundos. En mi opinión, si se continúa por esa vía, no se conseguirán 260 votos en este Parlamento. Están ustedes avisados, pero avisen a la opinión pública de los cuatros países sobre sus propias responsabilidades y las del Consejo.